Crioconservación y descongelación de espermatozoides
 
 
 
Consiste en la congelación de espermatozoides y posterior descongelación para su utilización generalmente mediante la técnica de ICSI, aunque dependiendo del caso también pueden utilizarse para IAC o FIV convencional.

El semen o los espermatozoides procedentes del testículo, pueden ser congelados en casos donde el hombre podría tener dificultades de obtención de los espermatozoides en el momento de realizar la técnica de Reproducción Asistida indicada. También se pueden congelar cuando el hombre va a ser sometido a quimio o radioterapia (debido a un cáncer) ya que este tipo de tratamientos puede disminuir la producción posterior de espermatozoides.

Otra forma de autopreservación es la realizada previa a una vasectomía o bien en hombres con enfermedades urológicas crónicas, o bien enfermedades sistémicas que puedan afectar a su fertilidad. A veces es necesario congelar semen si el hombre permanece largos períodos de tiempo fuera de su hogar y su pareja está inmersa en algún programa de técnicas de Reproducción Asistida. En el caso de que los espermatozoides se hubieran obtenido del testículo para una técnica de ICSI, los espermatozoides sobrantes se congelan para evitar tener que repetir la aspiración/biopsia si fuera necesario para un intento posterior.

Los espermatozoides obtenidos tanto del eyaculado como del testículo, se mezclan con un crioprotector y son almacenados en pajuelas en nitrógeno líquido a temperaturas de –196ºC por un período máximo de 5 años que marca actualmente la Ley de Reproducción Asistida. Esto permite descongelarlos posteriormente en cualquier momento que se requieran para una técnica de Reproducción Asistida.