Crioconservación y descongelación de embriones
   
 
     Consiste en la congelación de embriones y posterior descongelación para su utilización, lo que se denomina ciclo de criotransferencia embrionaria.

Se realiza cuando existen embriones sobrantes tras la realización de una transferencia de embriones obtenidos mediante FIV o ICSI. Esto permite su posterior utilización en un nuevo ciclo, evitando así la realización de una nueva punción folicular. También se realiza cuando una vez obtenidos los embriones mediante FIV o ICSI existe una evidencia clara de que la paciente pueda sufrir un síndrome de hiperestimulación ovárica que podría ser agravado por el embarazo. Además se pueden utilizar embriones congelados que han sido donados por una pareja en una mujer receptora.

El procedimiento de congelación consiste en la mezcla de los embriones con un determinado tipo de crioprotector dependiendo del estadio embrionario en que se congelen (embrión de 48-72 horas o blastocisto). Posteriormente los embriones se cargan en unas pajuelas y se someten a un proceso de congelación gradual controlado, para posteriormente ser almacenados en nitrógeno líquido a –196ºC.

Cuando la pareja solicite la transferencia de embriones criocongelados, estos se descongelarán normalmente un día antes, se evalúa su supervivencia y desarrollo y posteriormente los embriones evolutivos se transfieren al útero.